miércoles, 8 de abril de 2009

Señales inequívocas


Circular por el Periférico tiene su chiste y está lleno de señales. Si vas por el carril de alta y crees que vas a avanzar más rápido, es señal de que eres un iluso. El encender la direccional un segundo antes de dar el volantazo señala, sin duda, a un cretino. Todo aquel, hombre o mujer, que se siente humillado o poca cosa porque alguien aprovechó una pequeña distracción para ponérsele enfrente, tendría que ser señalado como un imbécil. Pero la señal más reveladora se presenta justo cuando tienes muchísima prisa... ya vas muy tarde, transpiras, rezas, imploras que ese espantoso tráfico se deba a una circunstancia sui generis y que la cosa se normalice un poco más adelante para que puedas llegar a tu destino aunque sea tarde. En ese momento aparecen en el horizonte de carrocerías, llenos de toda clase de mercancías, son los toreros una señal inequívoca de que ya te jodiste porque ese es el embotellamiento de TODOS los días.

¡Acapulco en la azotea!


Amanecí con ganas de ebrardiar (gran verbo que acuñé en trance de epifanía, así nomás). En vez de ir a alguno de los muchos bellos puertos nacionales a bañarme en las aguas de la mar océano rodeado por, como diría el clásico, la astrosa grey, estoy en el proceso de crear mi propia playa en la azotea de la casa.
Mientras el jefe de Gobierno queda bien con el populacho poniéndoles playas públicas en plena capital donde además de llenarse de arena es muy probable que el respetable se llene también de liendres, yo, harto elitista, me fabrico mi playita privada.
Hice que doce camiones de volteo llenos de arena de las costas nacionales vaciaran su contenido en la azotea de la casa de usted, o sea la mía, compré una alberquita de plástico que coloqué estratégicamente y una hamaca que colgué por un lado del tinaco y por el otro del tendedero. A partir de mañana me voy a pasar cuatro días tirado en ella bebiendo cocos con ginebra y rica botana ahora que estoy generosamente pertrechado de tales insumos... Chévere.

Canastos!


Según el diccionario, se trata de una interjección que "se usa para expresar admiración, disgusto o sorpresa" ¿Será?

martes, 7 de abril de 2009

El placer de manejar en la Ciudad de México


Se vale criticar pero también hay que ser generoso y reconocerle a las autoridades cuando trabajan con acierto. Marcelo Ebrard nos podrá haber salido bicicletero y algo higadito, pero cuando decide poder manos a la obra ( y a la Mariagna cuando no tiene jaqueca) no hay quien lo pare y la ciudad progresa y se transforma. Al menor descuido, a nuestro Jefe de Gobierno le entra el frenesí y empieza a hacer distribuidores viales, oprimidos, terceros y cuartos pisos de vialidades importantes, lineas del metro y desagues profundos y no tanto.
Su creatividad no tiene límite: en vez de gastar cientos de millones, o quiza miles, de nuestros impuestos en un sistema de sincronización de semáforos como en cualquier capital de primer mundo, Ebrard nos conoce como un padre amoroso y sabe que los capitalinos el único orden que conocemos es el desorden. Primero habría que sincronizar a los manejadores promedio del D.F y después los semáforos. Entonces, con impresionantes ahorros, lo que hizo el Jefe de Gobierno fue entrenar a nuestros esforzados agentes de tránsito para que ellos los manejaran con resultados sorprendentes: esta mega capital goza ahora de un tránsito fluido que nos permite llegar a donde vayamos en minutos. Es menester hacer hincapié que, sobre todo en los cruceros, con un orden quasi nórdico, los chilangos circulan cual caballeros y se dejan pasar los unos a los otros según va indicando el agente de crucero que con eficacia y agilidad mueve vigorosamente el brazo para indicar quién debe avanzar y quién detenerse. A mí me llena de orgullo ver que nos podemos comportar con tal civilidad.
Por eso, desde esta humilde tribuna propongo que, al unísono, le brindemos al Jefe de Gobierno cuatro jips y dos hurras: ¡jip, jip, hurra, Marchelo! ¡jip,jip, hurra!

lunes, 6 de abril de 2009


Ciudad bicicletera
¿De dónde vendrá la obsesión de que esta ciudad marche sobre ruedas... de bicicleta? Hace tiempo construyeron una ciclopista que está más desierta que un desierto. Los carriles que, en las vialidades del Centro, se supone están restringidos para que circulen bicicletas, son más peligrosos que el carril de alta del Periférico. He visto autobuses de pasajeros con complicados aditamentos para transportar bicicletas y nunca me ha tocado ver que uno de esos amables y gentiles conductores se detenga y se baje para colocar una bicicleta en tan sofisticado arnés. Pero lo peor de todo es cuando se les ocurre cerrar una gran cantidad de calles para los bicicleteros paseos sin tener la decencia de avisar qué calles estarán intransitables. Resulta que no les basta con clausurar Paseo de la Reforma, y el domingo pasado estaba cerrado también el Eje 10 Sur. Si, ese que es de las pocas calles que cuentan con dimensiones adecuadas para esta enorme ciudad, estaba cerrado en uno de los sentidos para que pasearan unos cuantos ciclistas (se contaban con los dedos de una mano). No sé si la secreta intención de las autoridades que promueven esta práctica es que los ciclistas participantes adquieran un terrible cáncer de piel o tienen la esperanza de que caigan fulminados como moscas por el terrible Sol, el agobiante calor y la asfixiante contaminación.
De todo este asunto hay dos cosas que me llaman poderosamente la atención: la cantidad de policías que destinan a cuidar cada crucero. Se supone que velan por la seguridad de los bicicleteros paseantes y aunque se han dado casos de locos que enfurecidos han embestido con sus coches en contra de peatones o pelotones de ciclistas, la verdad es que las posibilidades de que algo así ocurra son francamente remotas. La mera verdad es que vivímos en una ciudad en la que los problemas de inseguridad hacen más necesario que los cuerpos policiacos se ocupen de atrapar delincuentes que de cuidar ciclistas, además a esos pobres e insolados  uniformados les toca pasar las de Caín porque ellos ni pedalear pueden; tienen que estar a pleno rayo del Sol con cachucha, chaleco fosforescente, pistola y todo.
El otro punto que me parece sospechosamente aterrador es la inefable actitud de quienes ruedan sus llantas por el calcinante asfalto; es una mezcla de incomprensible orgullo, de absurda tenacidad, de enloquecida alegría. Es como si después de una gran lucha hubieran ganado las calles, como si su causa fuera más importante que la que defendían quienes participaron en la Primavera de Praga o en el Movimiento del 68. No importa que estén a punto del colapso por las altas temperaturas, no interesa lo absurdo de su obstinación... es esa lógica tan mexicana que confunde lo patriótico con lo patriotero, el abstencionismo con la democracia, la fe con el fanatismo, los derechos sin obligaciones, la verdad con la mentira.


El derrumbe de Morgan Stanley hace tambalear a AA

Por Sarita “Teta” Reséndiz de la Macorra
(Corresponsal)

A Sarita la tienta el pomo pero resiste hasta terminar
su reportaje y, de paso, tirarse a un atractivo parroquiano,
como propina.

La quiebra de la afamada correduría Morgan Stanley ha llevado a la ruina a mucha gente y a muchas entidades, entre ellas, al afamado grupo AA, cuyo único propósito es alejar a atormentados hombres y mujeres de los humos del alcohol; como si semejante cosa fuera, per se, buena. Pero, bueno, ese es ron de otra botella. “La vida me está matando”, Blog Informativo Global y Globero, comisionó a la sagaz y atractiva Sarita “Teta” Reséndiz de la Macorra, conocida por sus desgarradores reportajes y su atractivos visual para cubrir los preocupantes hechos que acontecen en esa noble institución.

Miembros de AA Grupo Álamos/Neza escuchando a Gregorio
“X” contar su estrujante Historia, entre sorbos de cheve con su
Submarino de tequila.

AA, por falta de recursos para alquilar lugares para sesionar, ha decidido hacerlo en bares y cantinas arropados por el reconfortante sonido del cubilete y refrescados por su trago favorito ya que con la crisis es suficiente para encima exigírsele al respetable que lo haga a puro valor mexicano.


“Tato” Armendáriz, de 23 años
vividitos frota el Reposado para
Ver si sale el “genio de la botella”.

Secreto a voces


Ahora que estamos en el camino de que en la Ciudad de México lo que no se prohiba se sancione, sería bueno que las autoridades pusieran más atención en la irresponsable forma en la que algunas personas hablan por celular mientras transitan por las calles. La susodicha tiene prácticamente obstruida la visibilidad por el enorme y desparpajado fleco; la mano en la boca le impediría pedir auxilio en caso de alguna emergencia; ni hablar de la actitud tan misteriosa y, por supuesto que con esa carrocería --aunque compacta-- sin duda podría causar serias lesiones en caso de colisión.