Pretende ser un blog de filosofía existencial, entendiendo este último término como "mientras existimos", y cuyo propósito será aligerar el abrumador tránsito del canal vaginal al canal del desagüe. Amores y desamores; ironía, sarcasmo y amargura; letras, letrillas y letrinas; todo cabe y cabrá en este espacio dedicado principalmente a todos aquellos que están por entrar o que ya superaron la crisis de los cuarenta.
lunes, 3 de agosto de 2009
¿Me invitas a pedalear mi reina?
viernes, 31 de julio de 2009
Un emperador perdedor

jueves, 23 de julio de 2009
Henry Miller deja marca

Por Benedicto Tres Equis
El ángel es mi marca (fragmento)
"Esta manía de las acuarelas se inició de una manera especial. Debido al hambre, diría yo. A eso y al terrible frío. Durante semanas había vagado con mi amigo Joe por salas de billar y urinarios, dondequiera que hubiese calor animal sin gastos. Una tarde que volvíamos a la morgue, vimos la reproducción de un cuadro de Turner en el escaparate de un gran almacen. Así es exactamente como empezó la cosa. Uno de los periodos más activos, mas agradables de mi esteril vida. Cuando digo que cubrimos el suelo con cuadros, no estoy exagerando. En cuanto se secaban, los colgábamos -y al día siguiente los descolgábamos y colgábamos una nueva colección-. Pintábamos en la parte de atrás de los cuadros usados, los lavábamos, los raspábamos con un cuchillo y, en el transcurso de estos experimentos, descubríamos por accidente algunas cosas sorprendentes. Aprendimos a lograr interesantes resultados con los posos del cafe, con migas de pan, con carbón y con árnica; poníamos los cuadros en la bañera y los dejábamos empaparse durante horas, y después, con un pincel repleto de pintura, nos acercábamos a aquellas empapadas tortillas y dejábamos que el pincel se soltara sobre ellas. Turner fue la causa de todo esto y el crudo invierno de 1927-28.
Como iba diciendo, dos noches antes de mi partida, unos pintores vinieron a casa a inspeccionar nuestro trabajo. Buenos tipos, y nada desdeñosos en interesarse por el trabajo de unos aficionados. Las acuarelas están tiradas en el suelo, como de costumbre, secándose. Como último experimento caminamos encima de ellas, derramando de paso un poco de vino. Son sorprendentes los efectos que puede producir un tacón sucio, o una gota de vino cayendo desde una altura de tres pies, con la mejor de las intenciones. El entusiasmo crece. Dos de mis amigos trabajan en las paredes con pedazos de carbón. Otro hierve café para conseguir unos buenos posos frescos. Los demás bebemos."
Henry Miller es siempre sorprendente, siempre fuera de su época y a contracorriente. Absurdo, irreverente, genial, miserable, virtuoso. Siempre lleno de energía y siempre exagerado. Este fragmento de un capítulo de su Primavera negra se hace más revelador cuando nos enteramos que la imagen que acompaña esta cita es obra suya y ahora vale por lo menos 20 mil dólares. ¿Dónde estarán ahora perdidas las acuarelas de las que habla en el relato? ¿Qué habrá sido capaz de inspirar Turner en este gringo loco?
También es curioso el hecho de que le cagaba que lo compararan con Chagall y, sin embargo, los estilos son sorprendentemente similares: el uso de los colores, las figuras, los alucines, las deformaciones e incluso los temas. Ni hablar Mr. Miller no siempre se tiene la razón o a veces es fácil perderla.
Es vigente, extraño, entrañable. En otra parte del mismo libro afirma "Soy un hombre que mea ampliamente y con frecuencia, lo cual, según dicen, es un signo de gran actividad mental" Con el nunca se sabe si está hablando en serio o se está pitorreando. Yo por lo pronto tomo mucha agua de jamaica para no perder esa actividad.
jueves, 16 de julio de 2009
martes, 14 de julio de 2009
El tal Juanito o John Doe
Frases históricas e histéricas

México es el país con más próceres por metro cuadrado. A donde vaya, se topará con un prócer, un ex prócer, un prócer en ciernes, la mujer de un prócer o el marido de una prócer. Próceres en este país los encuentra hasta en un prostíbulo, tanto entre los clientes como entre las sexo servidoras, como les dicen ahora a las que yo conocí como putas, apelativo de fuertes resonancias eróticas y monetarias. Los próceres tienen muchas características pero, la principal, es que dicen frases célebres. Las frases célebres son sentencias que encierran una verdad rotunda y se prestan a pasar a la posteridad pues no pierden vigencia. Además, son ideales para rellenar libros de texto e historia y para ser colocadas en letras de oro en recintos de gran importancia. Frases célebres debidamente registradas existen desde la Conquista cuando Cortés, prócer dudoso para algunos, sentado al pie de un árbol lloraba una derrota: mientras moqueaba, se dijo a sí mismo “coño, qué noche más triste”. Así, personaje, árbol y frase perduran hasta nuestros días.

Pasaron muchos años y apareció en la escena nacional un personaje fundacional de esta nación: Benito Juárez, Benemérito de las Américas y frasista célebre ínclito. Este singular personaje tiene una biografía que admira. Se educó en la cultura del esfuerzo cuando semejante término mamón no se inventaba. En sus tiempos, y en los de hoy entre gente normal, se dice que don Benito tenía muchos huevos; tantos, que de pastor de ovejas llegó a pastor del pueblo. Juárez era tan esforzado y trabajador que una vez instalado en la presidencia ya andaba pensando eternizarse, pero cuando ya estaban por darle un cuartelazo, murió de angina de pecho, no sin antes dejar para la posteridad su famoso apotegma: “Tanto entre los hombres como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”. Hoy en día todo el mundo se la sabe y todo el mundo lo ignora.

Finalmente brincamos a 2009. Este país no es lo que fue, sus próceres menos y sus frases célebres o son de pena ajena o de risa . Si estuvo pendiente de las pasadas elecciones, sabrá que en Iztapalapa hubo un desfiguro. Un señor Rafael Acosta, alias Juanito, un títere que debe tener un puesto de jugos, ganó la jefatura delegacional por obra y gracias de su titiritero, López Obrador, y sólo bajo la promesa de que si ganaba renunciaría a favor de una titeresa pejista. Ganó y, entonces declaro, textualmente, la siguiente frase célebre: “yo nomás cobró la primera quincena y renuncio
".Además de mandilón, Juanito demuestra que su fuerte no son las cuentas porque, según dijo, ganaría 80 mil pesos quincenales, es decir 160 mil al mes; entonces que se quede mínimo un mes. O de perdida un año y se meta un millón 920 mil pesos, o mejor todo su mandato de tres años y ahorre 5 millones 760 mil pesos. Mal negocio, Juanito. Pero la madre de todas las frases célebres la pronunció André Manué, y sin reírse. Al referirse al cochinero de Iztapalapa dijo: “esta fue una gesta cívica de proporciones históricas…”. Qué Independencia ni qué Revolución.


