
Pretende ser un blog de filosofía existencial, entendiendo este último término como "mientras existimos", y cuyo propósito será aligerar el abrumador tránsito del canal vaginal al canal del desagüe. Amores y desamores; ironía, sarcasmo y amargura; letras, letrillas y letrinas; todo cabe y cabrá en este espacio dedicado principalmente a todos aquellos que están por entrar o que ya superaron la crisis de los cuarenta.
miércoles, 13 de mayo de 2009
martes, 12 de mayo de 2009
Elbo Morales
Por Benedicto Dos Equis
(Corresponsal)
Como reguero de pólvora ha corrido la noticia de que Elba Esther Gordillo, eterna líder de los maestros, tuvo hace pocos años un hijo non sancto. El pequeño, que lleva el apellido del abuelo materno, se llama como mamá: Elbo; Elbo Morales.
La orgullosa madre...
El aguerrido pequeño, después de trabarse en fenomenal trifulca con los hijos de otros líderes del magisterio...
Sueños Cretinos
Por Benedicto Dos Equis
Por allí debe haber algún tratado, estudio o cosa parecida sobre los sueños, pero hoy me basta con clasificarlos de una forma más sencilla y personal. Así, a vuelapluma, los sueños se pueden dividir en placenteros, pesadillas o anodinos. Dentro de cada una de las dos primeras categorías, hay sueños fantásticos, sueños alegóricos, sueños épicos, sueños históricos y otros. Ahora, los sueños anodinos pueden ser cotidianos, como sucede cuando, por ejemplo, uno se pasa toda la noche soñando que trabaja en la oficina. Estos sueños son por lo general de bostezo, como para dormirse de aburrimiento si, de hecho, uno no estuviera ya dormido.

Pero, los peores sueños de todos dentro de la categoría de anodinos son los sueños cretinos. Estos sueños consisten en un tercio de realidad, un tercio de imaginación y un tercio de estupidez. Son sueños que, mientras uno duerme, provocan un cierto grado de ansiedad que, al despertar, se transforma en rabia. Para que me entienda le voy a dar un par de ejemplos recientes que me han sucedido.

En un primer sueño estoy en una playa en Barbados sintiéndome de la patada por un resfriado. Me pongo mi smoking y me encamino a una farmacia a comprar algún antigripal. Entro a la botica, llego al mostrador y le pido al dependiente un imodium. Mientras me lo dan caigo en la cuenta de que pedí un antidiarréico cuando tengo gripa. Llega el dependiente y corrijo: le pido lomotil. Mientras va por el medicamento me doy cuenta que otra vez me equivoqué y pedí otro antidiarréico. En ese momento ya como que me entra un poco de ansiedad ante la imposibilidad de pedir lo que quiero y, así, entre estornudo y estornudo, llega el dependiente, pido disculpas, y entonces pido kaopectate, un antidiarréico más. Un estornudo más y despierto francamente irritado. Para evitar otro sueño cretino como el que me acaba de ocurrir, decido crear un principio de guión mental con el objeto de que, al dormirme, la historia continúe.

Me imagino a mí mismo vestido como caballero medieval, con armadura completa y todas mis armas, sobre mi briosa cabalgadura, al frente de una columna de caballeros. Vamos por un desierto, supongo que a liberar al Santo Sepulcro.
Con un magnífico yelmo coronado por exótica pluma blanca, trato de controlar a mi brioso corcel cuando escucho una voz que me dice:
-Caballero, con la novedá de que no se puede ir a caballo por doctor Lavista...
Volteo y me encuentro con una figura totalmente extraña a una cruzada: un policía de crucero con su libreta en la mano. En ese momento, a pesar de estar en medio de un sueño, curiosamente pienso que tengo dos alternativas: desmontar de mi cabalgadura, desenfundar mi espada y partir en dos de un mandoble al exótico infiel o llegar a un arreglo, aunque en mi mentalidad medieval no me queda claro qué es un arreglo.

Yo no sé cómo funciona el yo, el súper yo y el ego durante el periodo onírico, pero el caso es que en lugar de bajar el caballo y batirme a espadazos, llevo mi brazo derecho a la parte media del pectoral de mi armadura y como por arte de magia mi mano entra como si esté estuviera partido por la mitad, para después aparecer aferrada a una cartera. Acto seguido me oigo exclamar:
-¡En nombre del Todopoderoso y del Rey de España, yo os digo!, ¿cómo nos podemos arreglar, oficial, vive Dios?
Romeo y Julieta XXX
Por Benedicto Dos Equis
Yo no sé que extraña fascinación ejercen los clásicos que se los siguen refriteando a la menor provocación. Ahora, igual no es fascinación sino pura flojera de inventar historias nuevas. El asunto no es exclusivo de México, también sucede en Estados Unidos. Hace algunos meses empezó no estoy seguro si en el canal de Sonny o en el de Warner o en el de Fox una nueva serie, que fue suspendida lamentablemente, que versión postmoderna de Romeo y Julieta muy, pero muy moral. Ah, eso sí, refrito refrito pero tiene sus particularidades interesantonas.A toro pasado cuento más o menos de que se trataba.

Tenemos al muchacho de la historia enamorado de la muchacha de la historia y viceversa. Hasta allí ninguna novedad. Los padres de ambos se oponen a la relación. Seguimos sin novedad. Ahora, todo sucede en la ciudad de Los Ángeles actual, su papá del muchacho es un político ambicioso pero preocupado por la moral pública y su papá de la muchacha es el dueño de un emporio de la industria porno.
La serie se llama Skin. Empiezan las novedades. En dos capítulos ynos enteramos de ciertos intrínguilis que le ponen sabor al caldo, porque por ahora parece que si nos vamos a gente decente es más decente el pornógrafo que el político, con sus asegunes, pero así apuntan las cosas.
Resulta que papá político se opone a la relación sencillamente porque sabe que puede dañar sus aspiraciones a la alcaldía de la ciudad desde su chamba de fiscal de distrito. Además, para quedar bien con los electores anda tras papá pornógrafo con odio jarocho. Pero resulta, que muy moral muy moral pero papá político le anda poniendo una muy visible cornamenta a mamá política, que es una conocida juez y latina, con base política propia.

Por el otro lado, papá pornógrafo se opone a la relación por otros motivos. Primero, porque sabe que papá político lo trae en la mira y le tiene tirria. Segundo porque anda activamente buscándole la ropa sucia a su enemigo para sacar a ventilarla en público y sabe que eso le traerá problemas a su hija con el novio. Y, tercero, porque papá pornógrafo será pornógrafo y se dedica a explotar mujeres, pero su nena es su nena y no tiene la menor intención de que un gañan adolescente le hagan trizas la doncellez a la tierna edad de 17 años. O sea, un pornógrafo chapado a la antigua.

Y encima de todo, mientras el inmoral papá político le anda poniendo toneletes a mamá política, en cambio el inmoral papá pornógrafo y mama pornógrafa que tienen un buen matrimonio para colmo son filántropos y acaban de donar 80 milloncetes de dólares para un pabellón de oncología en el hospital local y sin que el asunto se haga público.
Los espectadores nos encontramos ante un dilema: ¿a quién irle entre un político inmoral y un pornógrafo moral?
Dos de la Pérfida Albión Dos
The butler did it
Por Cristina Yorkshire-Mendez
Por Cristina Yorkshire-Mendez
Muy inglesa la fracesilla: the butler did it; o lo que es lo mismo, fue el mayordomo. Es tan británica como la tarta de riñón, mejor conocida como kidney pay para que dé menos asco. Es la frase clásica de las novelas policíacas cuando no se encuentra al verdadero culpable de un crimen. Igual que en México con las chachas, a quienes de entrada se les echa la culpa cuando desaparece algo en casa, hasta que alguien lo encuentra donde no debería estar. Pero, bueno, la problemática doméstica no es mi fuerte, así que pasemos a cosas de trascendencia. Si traigo a colación eso de que fue el mayordomo es por un asunto de política internacional que ha conmocionado al mundo por sus posibles consecuencias sobre la monarquía inglesa. Es un tema de intriga palaciega donde, allí sí, el mayordomo es el culpable; por lo menos el ex mayordomo de la, como dicen los clásicos, malograda princesa Diana. Escandalazo que ha armado el indiscreto lacayo en un libro de memorias donde cuenta cada intimidad de la noble difunta que, oiga, como que uno creería que los miembros de la realeza son menos afectos a las debilidades de la carne, digo, se supone que son gente decente, bien nacida, refinada, inmune a la concupiscencia, que sabe cómo dominar sus emociones; entre ellas, la libido o calentura, como le dice mi primo Efrén, de la colonia Clavería.

Ahora nos enteramos de que mientras Carlos jugaba al cricket con la vilipendiada pero fidelísima Camila Parker Bowls, Diana le daba vuelo a sus más bajas pasiones no con un amante sino, de hacerle caso al ex mayordomo, con una fila de ellos, que llegaban escondidos en la cajuela de un coche y ella se encargaba de desentumirlos recibiéndolos ataviada con aretes de zafiros y abrigo de visón sin nada abajo: ¡qué visión más sicalíptica! Imagínese usted nomás a la elegante y distinguida Diana echando mano a semejantes artimañas de golfa de telenovela mexicana.

Yo, en todo caso, la evoco con un vestido largo blanco, y muy sugestivo si usted quiere, debajo del abrigo, pero en cueros no, me resisto, yo prefiero recordarla inmaculada. El caso es que a la pobre Diana no la dejan en paz ni en su sepulcro, y estoy seguro que en estos instantes ha de estar revolcándose en su tumba; la cosa es... ¿con quién?
Su Alteza ha terminado, sir Michael...
Por Maryland Sherriwood
Se me hace que vivo desfasado de la realidad. Yo estoy aquí, humilde y calladito trabajando en una iniciativa de ley para instaurar una monarquía parlamentaria en México, y así darle algo de lustre a este país tropical, mientras las monarquías del mundo, en especial la inglesa, se encargan de desacreditar tan distinguida forma de gobierno.
Precisamente estaba redactando el párrafo IV, inciso, C del artículo 534, que empieza con “Al asumir el trono, el monarca mexicano deberá llevar corona de plumas...”, cuando en un descanso hojeo el periódico y caigo en la cuenta de que los Windsor están dando de qué hablar nuevamente. No, esta vez no es la fallecida Diana, es el mismísimo Carlos. La nota es sobre la violación de un sirviente del príncipe pero evitaré entrar en detalles de mal gusto como que... Me niego a caer en eso: reconozco que es un defecto mío por haber llegado al “Hola” a través del “Alarma” lo que hace que no le encuentre sabor a un buen chisme de sociales si no hay sangre, drogas, alcohol, sexo -de preferencia con incesto y abuso- o algún otro tema escabroso de por medio, pero, por hoy, lo evito. La nota dice que una fuente cercana al palacio de St. James, residencia de eterno heredero, fue citada con las siguientes palabras: "Michael (el difunto y violado) era el único que sabía cómo debía colocarse el dentífrico sobre el cepillo de dientes a gusto de Carlos"... ¿Cómo? O sea, que el futuro rey de Inglaterra puede conducir un fragata o un Harrier pero no sabe ni ponerle pasta al cepillo, pues qué inútil, la verdad. Lo cual, no le digo, me lleva al ángulo escabroso: ¿cómo le hará el heredero cuando va al baño?

Me lo imagino muy serio sentado, con su monóculo bien colocado leyendo The Guardian. Termina, dobla el periódico y le dice a su Gran Mayordomo Imperial, lord Heribert McServant, noble de rancio abolengo de la tierras alta de Escocia, un auténtico highlander, cuyo clan ha estado al servicio de la corona británica desde que los McDonald vencieron a los McKing en la batalla de hamburger, el 1324. Le dice:
-Lord McServant, su alteza ha terminado...
Entonces levanta la nalga y remata:
-Haga el favor de limpiarlo.
Bien visto prefiero a nuestra república bananera
-Lord McServant, su alteza ha terminado...
Entonces levanta la nalga y remata:
-Haga el favor de limpiarlo.
Bien visto prefiero a nuestra república bananera
lunes, 11 de mayo de 2009
El complot de las corbatas

Por Benedicto Tres Equis
Francamente sigo muy desconcertado con el asunto ese de que las corbatas son nidos de bacterias, gérmenes, virus y de no sé qué tantos demonios microscópicos. Y es que se me hace realmente extraño el ver a los personajes de la política y de la televisión sin esa prenda que denota tanta distinción y elegancia. ¿A ustedes no les da la impresión que el andar descorbatados le resta credibilidad a las siempre inteligentes y atinadas palabras de todos estos personajes?. Es más, el otro día un amigo que es fanático de andar con un nudo en el cuello, alegaba que la ausencia de esta prenda podría aproximar peligrosamente a la clase obrera con la clase ejecutiva. "Qué barbaridad –decía visiblemente preocupado– yo creo que este es un complot orquestado por los fachosos comunistas mexicanos a los que les encanta andar de mezclilla, en contubernio con esos ejecutivos rejegos que son amantes del casual friday"Pero una de las mayores dudas que surgieron en nuestra conversación generando gran polémica es el tema de la banda presidencial ¿entrará en esta categoría de prenda prohibida?¿la mandaran diario a la tintorería o sólo tres veces por semana?¿Su uso será exclusivo de los actos oficiales o en ese afán de autoafirmación será utilizada hasta con la pijama?Después de todo como portadora de virus puede ser mucho más letal ya que es mucho más ancha y más larga que una corbata convencional.
Para mi amigo esta es, probablemente, otra de esas jugadas maestras de Felipe Calderón y cree que el objetivo real de toda esta enloquecida satanisación de la corbata podría ser el instituir esos cuellos blancos que usan los curas cuando no andan con faldas. Para él sería el complemento perfecto a la transmisión institucionalizada de misas dominicales.
domingo, 10 de mayo de 2009
Por su madre Bohemios!

Por Benedicto Tres Equis
Lo de cabecitas blancas es un mito! La prueba está en que cada 10 de mayo las calles, los restaurantes y las tiendas son tomadas por mujeres de la tercera edad con el cabello recién pintado color uva, pelirrojas, rubias, morenas... de todos los colores y sabores pero muy raramente de color blanco puro (y si así fuera, quizá también se trataría de algún tinte). Recién bañaditas y pintadas, visten sus mejores galas, incluso algunas hasta se quitan el tradicional y lechuguino delantal para lucir medias en colores ala de mosca o tofico. Todo para esperar pacientemente a que los hijos pródigos tengan a bien llegar hasta sus amorosos brazos para celebrarlas como se merecen.Las madrecitas pasean por las calles partiendo plaza, dignas, altivas con esa combinación de gracia y fortaleza que sólo puede dar la seguridad de que son dadoras de vida, paladines de la abnegación. Esa sola fecha demuestra que 364 días de espera valieron la pena, pues el mundo gira a su alrededor. Porque no cabe la menor duda de que la veneración por la madre en nuestro país vence al más cruento y terrible virus, pone en verde cualquier semáforo, reactiva la economía restaurantera, hace palidecer la más desaforada campaña política y hasta detiene las infames balas de los narcos. Lo más curioso de todo es que a este sentimiento de omnipotencia se pretenden sumar madres de todas las edades y hasta las que aún no lo son del todo, porque cargan al crío en la barriga. Pero, sin duda, una madre entrada en años tiene mucho más credibilidad e impone más respeto. Sus lágrimas y sufrimientos por los hijos e hijas que son ovejas negras o descarriadas son definitivamente más conmovedores, convincentes y de mayor valía. Es una realidad abrumadora: una madre es una madre... y dos madres son dos madres... y tres madres son tres madres... y así hasta el infinito y más allá o por lo menos hasta llegar al número de mexicanos que aprendieron la lección al grito de "Por mi madre bohemios" lección bien aprendida al calor de unas buenas copas en una cantina, lejos de la mirada inquisidora de la esposa, pero muy cerca del corazón siempre amoroso y comprensivo de su progenitora.
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