Pretende ser un blog de filosofía existencial, entendiendo este último término como "mientras existimos", y cuyo propósito será aligerar el abrumador tránsito del canal vaginal al canal del desagüe. Amores y desamores; ironía, sarcasmo y amargura; letras, letrillas y letrinas; todo cabe y cabrá en este espacio dedicado principalmente a todos aquellos que están por entrar o que ya superaron la crisis de los cuarenta.
jueves, 10 de febrero de 2011
LOS "TRIUNFOS" DE LA SELECCION MEXICANA
Por Benedicto Tres Equis
Siempre que veo un partido de fútbol de la selección mexicana lo hago de manera fraccionada, por lapsos de minutos e incluso de segundos, y con la esperanza de verlos derrotados, hundidos. Este tipo de pensamientos siempre me han causado serios conflictos ¿será que soy un traidor a la patria? ¿será que no soy realmente mexicano y por eso deseo que pierdan? ¿será que secretamente pienso en que pierdan para sorprenderme si ganan? ¿será que soy un malnacido porque debí haber macido en otra parte del mundo? Ayer finalmenet encontré la respuesta a las interrogantes que me persiguen cada vez que juega la oncena verde.
Ni soy traidor a la patria ni nada parecido, simplemente detesto que los comentaristas de la t.v. sean tan desmesurados en su manera de presentar a un equipo mediocre, pobre de técnica y de espíritu. Si los once jugadores que están en la cancha pudieran escuchar lo que dicen los cretinos de la televisión, ellos mismos se sentirían avergonzados, voltearían al cielo y dirían "¿de qué estás hablando don Perro Bermúdez?".
Lo más triste de todo es que nadie parece estar en su sano juicio cuando se trata de ver objetivamente el papel que desempeñan los jugadores de futbol mexicano y esa misma falta de posición critica es aplicable al trabajo de los políticos y de las autoridades de este país.
Que se sigan llenando los estadios para ver a dos docenas de changuitos persiguiendo una pelota, sin dar un espectáculo entretenido, lo cual obliga a los espectadores a buscar consuelo en las chelas y en las porras no importa tanto; que las televisoras sigan hinchando sus arcas vendiendo espejismos a un afición esperanzada en tiunfos y fantasías gambeteras también es irrelevante. Lo que si está de la fregada es que creamos a pie juntillas todo lo que se nos dice o se nos deja de informar: se habla de un control en los precios, de victorias en la guerra que está viviendo el país, de libertad de expresión y de muchas otras cosas que son, en realidad, todo lo contrario.
Una cosa es que los merolícos a los que les pagan por ensalzar a un equipo de fútbol cumplan con su trabajo y le hagan creer a todo mundo que lo que están viendo es una muestra de virtuosismo futbolero y otra muy diferente el quedarnos contentos y conformes con las versiones oficiales en un país convulsionado y corrupto donde encubrir la realidad parece la cosa más sencilla.
jueves, 3 de febrero de 2011
GRACIAS TOP GEAR
Por Benedicto Tres Equis
Eso es lo que deben estar diciendo los señores calderón, mastreta y medina mora:
• calderón debe pensar que gracias a esa desfasada imagen que tienen los presentadores del programa inglés, no atinaron a decir que en México hay una guerra (no una lucha), hay un vacío de poder en gran parte de la República Mexican. En Los Pinos deben pensar que es mejor que estos cuates critiquen un coche fallido, que un estado fallidísimo.
• Don mastreta debe estar agradecidísimo de que en un programa con semejante raiting, el mundo (y los mexicanos incluídos) se enterara de que existe un coche mexicano, aunque no ha quedado muy claro qué tan "mexicano" es este wanabe deportivo, pues resulta que algunas partes fundamentales no sonde manufactura mexicana. Este mexicanísimo modelo, con mexicanísimo nombre y que fue erróneamente calificado como tortilla, pues más bien por el color debería de ser el COCHE NACHO, ya le ha dado la alefría a su propietario de superar las ventas estimadas para el 2011... ¿gracias a quién? A los irreverentes conductores de Top Gear. En este esentido que se cuide don mastreta no vaya a ser que la BBC le quiera pasar la factura por el infomercial.
• El señor medina mora también debería de prenderles su veladora a los del programa automovilístico. pues gracias a ellos vuelve al candelero de la política nacional, sin tener que estar en México. A todas luces se nota que la protesta fue porque atentaron contra su inmaculada persona, ya que se mencionó directamente "al embajador de México". Si nos es así, cómo se entiende que un supuestamente diplomático haga semenjante escándalo por bromas insulsas y tan ubicadas hace ya tantas décadas, cuando a los gringos se les ocurrió que a los mexicanos se nos debería representar con la mítica figura del sagaz ratón Speedy González.
¿Será que mr. medina mora no ha visto un programa como Little Britan en donde se muestra que los ingleses son implcables con ellos mismos?
Eso es lo que deben estar diciendo los señores calderón, mastreta y medina mora:
• calderón debe pensar que gracias a esa desfasada imagen que tienen los presentadores del programa inglés, no atinaron a decir que en México hay una guerra (no una lucha), hay un vacío de poder en gran parte de la República Mexican. En Los Pinos deben pensar que es mejor que estos cuates critiquen un coche fallido, que un estado fallidísimo.
• Don mastreta debe estar agradecidísimo de que en un programa con semejante raiting, el mundo (y los mexicanos incluídos) se enterara de que existe un coche mexicano, aunque no ha quedado muy claro qué tan "mexicano" es este wanabe deportivo, pues resulta que algunas partes fundamentales no sonde manufactura mexicana. Este mexicanísimo modelo, con mexicanísimo nombre y que fue erróneamente calificado como tortilla, pues más bien por el color debería de ser el COCHE NACHO, ya le ha dado la alefría a su propietario de superar las ventas estimadas para el 2011... ¿gracias a quién? A los irreverentes conductores de Top Gear. En este esentido que se cuide don mastreta no vaya a ser que la BBC le quiera pasar la factura por el infomercial.
• El señor medina mora también debería de prenderles su veladora a los del programa automovilístico. pues gracias a ellos vuelve al candelero de la política nacional, sin tener que estar en México. A todas luces se nota que la protesta fue porque atentaron contra su inmaculada persona, ya que se mencionó directamente "al embajador de México". Si nos es así, cómo se entiende que un supuestamente diplomático haga semenjante escándalo por bromas insulsas y tan ubicadas hace ya tantas décadas, cuando a los gringos se les ocurrió que a los mexicanos se nos debería representar con la mítica figura del sagaz ratón Speedy González.
¿Será que mr. medina mora no ha visto un programa como Little Britan en donde se muestra que los ingleses son implcables con ellos mismos?
martes, 1 de febrero de 2011
TOP GEAR Y EL NACIONALISMO RAMPLóN
Por Benedicto Tres Equis
Al parecer todo en México es desmesurado y enloquecido. Si usted tiene dudas respecto a esta afirmación, échele un ojo a estas notas:
• Hace unos días en una de sus múltiples reuniones (seguramente para inaugurar algo) felipe calderón se aventó la puntada de hacer un terrible chiste: decía que antes en Acapulco los vendedores se acercaban a los turistas en la playa para ofrecerles agua de coco yq ue ahora lo hacían para venderles coca.
Como están las cosas y con las consecuencias de una guerra que se ha empeñado en librar contra el narco, ¿es oportuno que se hagan bromas al respecto?
• Del asunto del mediocre cantante kalimba no vale la pena ni siquiera perder el tiempo. Las televisoras nuevamente mostraron el músculo.
• En este país no se estrena un talk show con una tipa vociferando a todo lo que da. No señorm se estrenan tres y para darle un carácter multicultural al asunto, una conductora es mexicana, otra cubana y otra peruana... y de las tres no se hace una (Jesucristo nos defienda).
• La primera contienda electoral la gana un candidato aue hasta hace unas semanas era de la oposición. Y además su triunfo se lo debe a una extraña alianza y con la declinación a favor del partido que (se supone) es su asérrimo rival. Por sifuera poco, los dos candidatos más fuertes son primos.
• Por si todo esto fuera poco, hoy nos despertamos con la noticia de que México está al borde de declararle la guerra a Inglaterra porque en un programa de televisión se pusieron a hablar mal de los mexicanos.
Este asunto ha desatado un desaforado nacionalismo ramplón. La burla más bien parece estar basada en un estereotipo facilón, que sólo demuestra que los conductores del programa televisivo de la BBC carecen de la más indispensable cultura y no pueden hablar de otra cosa que no sean motores y carrocerías. La verdad es que hacer escándalo por los comentarios que hicieron resulta cursi y exagerado. En todo caso resulta mucho menos ofensiva esa caduca estampa del mexicano recargado en un cactus durmiendo, que la realidad de los más de 30 mil muertos que ha cobrado la violencia que azota al país desde hace unos años ¿No sería mucho peor que se refirieran al país como un nido de narcotraficantes y asesinos? Esa verdad en realidad dolería. Sinceramente el embajador medina mora, que fue quien empezó todo este escándalo, demuestra que no tiene algo mejor que hacer que solicitar una disculpa porque dijeron que se queda dormido... y efectivamente así estaría mejor!
domingo, 23 de enero de 2011
¿TIENE CASO HABLAR DE KALIMBA?
Por Benedicto Tres Equis
Ya ha transcurrido prácticamente un mes de que "el caso kalimba" tiene ocupada a la opinión pública mexicana. No han importado las alzas de los precios, los titulares de masacres y descabezados han pasado a segundo término y de lo que sucede en el mundo casi no hay quien se ocupe, pues los medios se han encargado de obsesionar al público con un asunto que se tendría que resolver sólo en los tribunales.
Para abrir boca los noticieros matutinos destinan una serie de notas para apuntar, recapitular y enjuiciar. Lo mismo sucede con los programas matutinos de entretenimiento, los cuales no se caracterizan por tener conductores superdotados en lo que a intelecto se refiere, y son ellos los encargados de, nuevamente apuntar, recapitular y emitir valiosísimos y sesudos juicios de valor, en favor del cantante, la mayoría de las veces.
Son impresionantes las dimensiones mediáticas que ha tomado este asunto: mientras televisa ha entrevistado "en exclusiva" a la víctima, tv azteca se ha encargado de difundir a toda hora el testimonio de "la amiga" que acompañaba a la víctima el día de los hechos. Se supone que está prohibido que aparezcan a cuadro los rostros de personas menores de edad, prohibición que acató televisa pues en la entrevista a la víctima, ésta apareció de espalda y nunca se le vió la cara.tv azteca ha exhibido tofdo el tiempo la cara de la joven que se la ha pasado dando testimonios acerca de las disipadas costumbres de la que ahora debe ser su ex-amiga y defendiendo a capa y espada la inocencia de kalimba, asunto que resulta bastante extraño pues al parecer ella se encontraba ocupada en otro cuarto del hotel (donde ocurrieron los hechos) dando rienda suelta a su líbido en tremendo acostón con tres individuos al mismo tiempo.
El caso es que el duopólio televisivo mexicano no pierde oportunidad de convertir en un reality show cualquier noticia que así convenga a sus intereses. La que antes era una guerra por el raiting, ahora parece una alianza concertada. Por supuesto el gobierno agradece y premia los esfuerzos de las televisoras por mantener al público bien entretenido y absorto en un asunto que a ellos les da un respiro y la oporunidad de, otra vez, hacer lo que les viene en gana.
jueves, 30 de diciembre de 2010
DE COMO EL ALCOHOLIMETRO ME HIZO LOS MANDADOS
Por Benedicto Tres Equis
Después de muchos años que logré evitarlos, ayer tuve el disgusto de caer en las redes de un alcoholímetro. La experiencia fue realmente desagradable, pues este asunto me generó desde que lo inventaron para las calles de la Ciudad de México, sentimientos encontrados: por una parte me parece una medida realmente fascista y autoritaria, y por otro lado reconozco que la mesura en el beber no es lo que caracteriza al mexicano enfiestado y un control de esta naturaleza seguro evita muchísimos accidentes que ocurren y perjudican no sólo a quien se le pasaron las copas, sino a quien, probablemente, ni siquiera ha bebido.
Como decía, es la primera vez que me pesca un retén de esta índole y fue justo saliendo de una reunión en temporada post-navideña. Aunque realmente no tomé demasiado alcohol (un whisky y un par de copas de vino tinto) la forma en la que me trataron los policías me hizo pensar que las siguientes 36 horas las pasaría en lo que llaman El Torito, con un traje a rayas blanco y negro, con un grillete encadenado a una gran bola de acero, cumpliendo trabajos forzados y contando las olas para lograr escapar como lo hacía Papillon.
Desde que el primer oficial se acercó a la ventanilla de mi carro y me interrogó con esa autoritaria y fría cortesía, pensé que las cosas no iban bien. "Buenas noches caballero, ¿ha tomado alcohol recientemente?" me preguntó, a lo que respondí afirmativamente "¿Cuántas copas se tomó?" Dos o tres, le respondí. El tipo me miró con recelo y de inmediato me pidió "que le soplara" Pues que estamos en un exámen de la secundaria o es ese el método científico que utilizan para medir el alcohol en la sangre, le pregunté. Esto bastó para que se olvidara de su tono de falsa amabilidad y me indicó que tenía que bajar de mi automóvil, con las llaves en la mano y que lo tenía que acompañar; por un momento pensé en seguir con el sarcasmo y preguntarle en qué tono y qué canción quería que le acompañara, pero me contuve pues algo así me podría significar el purgar una larga condena en las Islas Marías.
El polícia me escoltó hasta donde había un grupo de oficiales que le estaban levantando sus generales a otro ciudadano al que, a ese sí, se notaba que se le habían pasado las copiosas. De hecho su coche ya estaba siendo levantado por una grúa. El lugar estaba bastante oscuro y me acerqué a una pequeña mesa ante la que se encontraba otro oficial en la penumbra tratando de leer unos papeles. De inmediato y como si fuera yo un delicuente o un terrorista, otro policía que lucía una enorme barriga se paró frente a mí y me ordenó que me colocara a un par de metros de distancia de la mesa. Obedecí sin chistar pues conforme aparecían más policías, su actitud era cada vez más grosera y hostil. De alguna parte apareció otro oficial que me preguntó si sabía yo en qué consistía el programa "Conduce sin alcohol", a lo que respondí que algo había oído, pero que era la primera vez que me detenían. Con tono frío y mecánico el oficial me dijo que me harían una prueba y que si mi nivel de alcohol rebasaba algo así como el 0.40 (de no sé qué escala o bajo qué criterio, porque los conocimientos científicos de los gendarmes no llegaban a tanto) me remitirían con un juez cívico y tendría que cumplir 36 horas de arresto... inmisericorde, humillante e inconmutable. La verdad es que en ese momento se abrió una pausa que me pareció tenía la intención de que yo les solicitara encarecidamente que me ayudaran y que aceptaran una mordida para dejarme ir sin realizar la prueba. Esto no lo puedo asegurar pues como ya sabemos, la corrupción en México tiene esa cosa del matiz en el que no es el policía el que pide, sino el ciudadano el que ofrece. Y como no ofrecí nada, pues ahí no pasó nada.
El policía me mostró una pipeta y me explicó que tenía que soplar con fuerza una vez que estuviera colocada en su alcoholímetro. Como el lobo del cuento de los tres cochinitos, soplé con fuerza hasta casi caer desfallecido. Aún así el policía me pidió que soplara de nuevo, lo cual me pareció un abuso de autoridad y una tortura, pero saqué fuerzas de flaqueza y lo hice de nuevo.
Lo que sucedió a continuación nos dejó sorprendidos a todos. El policía revisó el indicador numérico de su alcoholímetro y me miró con un gesto de decepción, pues resulta que el aparato marcaba CERO PUNTO CERO CERO. Yo no pude evitar la alegría que me causó el resultado y con una gran sonrisa pregunté si ya me podía ir. A los policías no les quedó más remedio que hacerse a un lado para dejarme pasar. Ganas no me faltaron de decirles: abrid paso a una persona PERFECTAMENTE SOBRIA.
Cuando eché a andar mi coche tuve la tentación de arrancar a toda velocidad y rechinando llanta. No lo hice porque la frustración de los polícías que me querían entambar en El Torito se podría traducir en una peliculesca persecución policiaca.
Después de muchos años que logré evitarlos, ayer tuve el disgusto de caer en las redes de un alcoholímetro. La experiencia fue realmente desagradable, pues este asunto me generó desde que lo inventaron para las calles de la Ciudad de México, sentimientos encontrados: por una parte me parece una medida realmente fascista y autoritaria, y por otro lado reconozco que la mesura en el beber no es lo que caracteriza al mexicano enfiestado y un control de esta naturaleza seguro evita muchísimos accidentes que ocurren y perjudican no sólo a quien se le pasaron las copas, sino a quien, probablemente, ni siquiera ha bebido.
Como decía, es la primera vez que me pesca un retén de esta índole y fue justo saliendo de una reunión en temporada post-navideña. Aunque realmente no tomé demasiado alcohol (un whisky y un par de copas de vino tinto) la forma en la que me trataron los policías me hizo pensar que las siguientes 36 horas las pasaría en lo que llaman El Torito, con un traje a rayas blanco y negro, con un grillete encadenado a una gran bola de acero, cumpliendo trabajos forzados y contando las olas para lograr escapar como lo hacía Papillon.
Desde que el primer oficial se acercó a la ventanilla de mi carro y me interrogó con esa autoritaria y fría cortesía, pensé que las cosas no iban bien. "Buenas noches caballero, ¿ha tomado alcohol recientemente?" me preguntó, a lo que respondí afirmativamente "¿Cuántas copas se tomó?" Dos o tres, le respondí. El tipo me miró con recelo y de inmediato me pidió "que le soplara" Pues que estamos en un exámen de la secundaria o es ese el método científico que utilizan para medir el alcohol en la sangre, le pregunté. Esto bastó para que se olvidara de su tono de falsa amabilidad y me indicó que tenía que bajar de mi automóvil, con las llaves en la mano y que lo tenía que acompañar; por un momento pensé en seguir con el sarcasmo y preguntarle en qué tono y qué canción quería que le acompañara, pero me contuve pues algo así me podría significar el purgar una larga condena en las Islas Marías.
El polícia me escoltó hasta donde había un grupo de oficiales que le estaban levantando sus generales a otro ciudadano al que, a ese sí, se notaba que se le habían pasado las copiosas. De hecho su coche ya estaba siendo levantado por una grúa. El lugar estaba bastante oscuro y me acerqué a una pequeña mesa ante la que se encontraba otro oficial en la penumbra tratando de leer unos papeles. De inmediato y como si fuera yo un delicuente o un terrorista, otro policía que lucía una enorme barriga se paró frente a mí y me ordenó que me colocara a un par de metros de distancia de la mesa. Obedecí sin chistar pues conforme aparecían más policías, su actitud era cada vez más grosera y hostil. De alguna parte apareció otro oficial que me preguntó si sabía yo en qué consistía el programa "Conduce sin alcohol", a lo que respondí que algo había oído, pero que era la primera vez que me detenían. Con tono frío y mecánico el oficial me dijo que me harían una prueba y que si mi nivel de alcohol rebasaba algo así como el 0.40 (de no sé qué escala o bajo qué criterio, porque los conocimientos científicos de los gendarmes no llegaban a tanto) me remitirían con un juez cívico y tendría que cumplir 36 horas de arresto... inmisericorde, humillante e inconmutable. La verdad es que en ese momento se abrió una pausa que me pareció tenía la intención de que yo les solicitara encarecidamente que me ayudaran y que aceptaran una mordida para dejarme ir sin realizar la prueba. Esto no lo puedo asegurar pues como ya sabemos, la corrupción en México tiene esa cosa del matiz en el que no es el policía el que pide, sino el ciudadano el que ofrece. Y como no ofrecí nada, pues ahí no pasó nada.
El policía me mostró una pipeta y me explicó que tenía que soplar con fuerza una vez que estuviera colocada en su alcoholímetro. Como el lobo del cuento de los tres cochinitos, soplé con fuerza hasta casi caer desfallecido. Aún así el policía me pidió que soplara de nuevo, lo cual me pareció un abuso de autoridad y una tortura, pero saqué fuerzas de flaqueza y lo hice de nuevo.
Lo que sucedió a continuación nos dejó sorprendidos a todos. El policía revisó el indicador numérico de su alcoholímetro y me miró con un gesto de decepción, pues resulta que el aparato marcaba CERO PUNTO CERO CERO. Yo no pude evitar la alegría que me causó el resultado y con una gran sonrisa pregunté si ya me podía ir. A los policías no les quedó más remedio que hacerse a un lado para dejarme pasar. Ganas no me faltaron de decirles: abrid paso a una persona PERFECTAMENTE SOBRIA.
Cuando eché a andar mi coche tuve la tentación de arrancar a toda velocidad y rechinando llanta. No lo hice porque la frustración de los polícías que me querían entambar en El Torito se podría traducir en una peliculesca persecución policiaca.
La cruda de la Navidad
Por Benedicto Tres Equis
Hace unos días un amigo publicó en FB que "había librado la Navidad". No sé si se refería a la terrible gripa que le había hecho pasar un mal rato (que duró varios días) o a su espíritu de Scrooge que comparto abiertamente.
La verdad es que lo entiendo porque cada año la Navidad es una temporada más difícil de librar. Hay que tener la paciencia de un santo para no reventar con ese espíritu de bondad social que, además, año tras año parece más escaso. El tráfico se pone en verdad insoportable y la furia e intolerancia de los conductores parece no estar incluída en los deseos de buena voluntad. La televisión, ya de por si carente de cualquier interés se pone peor, entre las películas de temporada (repeticiones infumables) y los programas en los que las televisoras del duopolio mexicano obligan a sus respectivas constelaciones a participar en acartonadas y falsas celebraciones navideñas, donde nadie se divierte ni se la pasa bien, con lo que pretenden que la teleaudicencia se divierta y se la pase bien. En los programas y en los noticieros se quedan los sustitutos de los sustitutos, porque los titulares y los primeros sustitutos toman unas merecidísimas vacaciones a sabiendas de que muy probablemente no habrá noticias que ameriten su destacada participación y si las hay, pues tendrán que esperar a que ellos regresen... para darles la debida importancia.
Los reportajes y las notas de color son las mismas año tras año y hay, aparentemente, tan poco que cubrir por parte de los reporteros que cualquier estupidez se convierte en su noticia de ocho columnas, como si viviéramos en una rancheria perdida en el desierto de Sonora. El espíritu navideño es tan grande que, las 21 ejecuciones que se reportaron durante el fin de semana de las celebraciones no hizo mella en el ánimo de los celebrantes... ni de las autoridades.
En la ciudad de México ya ni santaclós puede reventarse a gusto en estas fechas pues corre el riesgo de ir a parar al Torito y su trineo al corralón. El mentado puente Guadalupe-Reyes que marcaba las fechas en las que todo mundo pretendía evardirse de su realidad y de su rutina (que para el caso es lo mismo) se ha visto ensombrecido por la preocupación que generan los alcoholímetros que siembran por toda la ciudad. O sea que dentro de poco ya ni esa gracia tendrá la Navidad.
¿Y todo para qué? Alguien por ahí comentó que lo que sigue es la Cuesta de Enero... que termina en Junio (si bien nos va)
Hace unos días un amigo publicó en FB que "había librado la Navidad". No sé si se refería a la terrible gripa que le había hecho pasar un mal rato (que duró varios días) o a su espíritu de Scrooge que comparto abiertamente.
La verdad es que lo entiendo porque cada año la Navidad es una temporada más difícil de librar. Hay que tener la paciencia de un santo para no reventar con ese espíritu de bondad social que, además, año tras año parece más escaso. El tráfico se pone en verdad insoportable y la furia e intolerancia de los conductores parece no estar incluída en los deseos de buena voluntad. La televisión, ya de por si carente de cualquier interés se pone peor, entre las películas de temporada (repeticiones infumables) y los programas en los que las televisoras del duopolio mexicano obligan a sus respectivas constelaciones a participar en acartonadas y falsas celebraciones navideñas, donde nadie se divierte ni se la pasa bien, con lo que pretenden que la teleaudicencia se divierta y se la pase bien. En los programas y en los noticieros se quedan los sustitutos de los sustitutos, porque los titulares y los primeros sustitutos toman unas merecidísimas vacaciones a sabiendas de que muy probablemente no habrá noticias que ameriten su destacada participación y si las hay, pues tendrán que esperar a que ellos regresen... para darles la debida importancia.
Los reportajes y las notas de color son las mismas año tras año y hay, aparentemente, tan poco que cubrir por parte de los reporteros que cualquier estupidez se convierte en su noticia de ocho columnas, como si viviéramos en una rancheria perdida en el desierto de Sonora. El espíritu navideño es tan grande que, las 21 ejecuciones que se reportaron durante el fin de semana de las celebraciones no hizo mella en el ánimo de los celebrantes... ni de las autoridades.
En la ciudad de México ya ni santaclós puede reventarse a gusto en estas fechas pues corre el riesgo de ir a parar al Torito y su trineo al corralón. El mentado puente Guadalupe-Reyes que marcaba las fechas en las que todo mundo pretendía evardirse de su realidad y de su rutina (que para el caso es lo mismo) se ha visto ensombrecido por la preocupación que generan los alcoholímetros que siembran por toda la ciudad. O sea que dentro de poco ya ni esa gracia tendrá la Navidad.
¿Y todo para qué? Alguien por ahí comentó que lo que sigue es la Cuesta de Enero... que termina en Junio (si bien nos va)
domingo, 19 de diciembre de 2010
30 MIL MUERTOS ¿NO NECESITARÁ EL GOBIERNO UN NUEVO SLOGAN?
Por Benedicto Tres Equis
Ya de por si el slogan del gobierno mexicano "Para vivir mejor" era un insulto, ahora que han dado las cifras oficiales de la cantidad de personas que han muerto en lo que va del sexenio, se convierte en una especie de mentada de madre. Más de 30 mil personas han perdido la vida en esta guerra que no tiene para cuándo acabar. Y por más que las versiones oficiales traten de convencernos de lo contrario, la realidad es que la cosa cada vez se pone peor.Sin duda habrá muchos que ganen con este asunto porque no deja de ser una industria poderosa y millonaria, pero la realidad es que la situación para quienes no estamos beneficiados por vender drogas, importar armas, recibir un salario como policía o soldado, vender tiempos comerciales por noticieros o etc. etc., la cosa está cada día más complicada. Lo curioso de todo es que hasta debemos de dar gracias por no vernos sumergidos (aún) en las cruentas batallas. Llegan las noticias de los desmadres en Michoacán o en Tamaulipas y las autoridades de inmediato salen al paso de lo que es innegable. Pretenden que su realidad, su versión, sea la verdadera cuando es una auténtica y descarada mentira ese control que dicen tener.
Con el hecho de pretender que las cosas no están sucediendo nada se resuelve ¿o si? Bueno, estamos tan acostumbrados a aceptar sin protestar, que en este caso de los 30 mil muertos y las sanguinarias batallas no tendría por qué ser de otra manera. Ahí está el ejemplo del dineral que se gastaron en las celebraciones del centenario y el bicentenario; ahí está el insultante lujo con el que viven los senadores y los diputados; los dineros para un IFE que no se garantiza ni a sí mismo; cumbres por aquí y cumbres pos allá para pretender que el país no es lo que es, para hacerle creer al mundo que las cosas están tan controladas que las preocupaciones prioritarias son la ecología y el medio ambiente. Y si alguien lo pone en duda, que explique entonces porque tenemos en México "al mejor alcalde del mundo" o a un presidente que se la pasó dos semanas dando discursos de sustentabilidad y regalando finas guayaberas a sus invitados.
Las cosas están tan bien, tan en orden que las cámaras, los juzgados y prácticamente todos los funcionarios se van de merecidísimas vacaciones navideñas y ahogan sus penas por las pesadas cargas de trabajo en las posadas y las fiestas. Así fueran 100 mil los muertos ellos no tendrían porque renunciar a sus aguinaldos y a sus días de descanso. Faltaba más!
Y felipe calderón no pierde oportunidad de rendir pleitesía a una señora que ha puesto en verguenza a la policía y al sistema de justicia mexicanos. Ahora ya confirmamos lo que era casi evidente: para recibir justicia en este país hay que tener los recursos económicos que permitan al no muy largo brazo de la justicia mexicana actuar: Hay que ser un encumbrado y millonario empresario o tener disponibles cientos de miles de pesos en una cuenta bancaria para ofrecer jugosas recompensas. Sólo así.
Se habla de guerra, pero parece que está prohibido hablar de la tremenda crisis económica que se vive en todo el país. El gobierno acepta una cifra oficial de 30 mil muertes (vaya usted a saber cuál es la cifra real) pero de ninguna manera reconoce que muchos precios suben todos los días. O, en todo caso, el precio no sube pero el tamaño de los productos o su calidad... baja.
Como cada año sucede, seguramente se aprovechará el espíritu navideño y el desenfado vacacional ara subir aún más los precios y reportar algunos miles más de muertos, pues al fin que nada dice nada.
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