viernes, 13 de noviembre de 2009

El TELETON, un ejército de pedigüeños


Por Benedicto Tres Equis

Como ya es costumbre por estas fechas, televisa aprovecha el espíritu navideño que inunda los corazones de los mexicanos que no resultaron damnificados por las inundaciones de verdad (y de los damnificados también ¿por qué no?) y suelta por todo el país un ejército de
pedigüeños profesionales que haría palidecer a las legiones romanas.
¿Qué tan grande será este negocio del teletón que tienen como para pagar semejantes huestes? Eso sin considerar la estricta capacitación que reciben ya que están perfectamente entrenados para fulminarte con una despiadada mirada si no depositas en sus cajitas con forma de corazón un devaluado billete de a tostón... por lo menos. Parece que surgen por generación espontánea y los encuentras en cualquier esquina, calle, centro comercial e incluso paraje desértico; la solicitud la hacen con un tono entre melodramático, amenazante y doloroso, sin duda su finalidad es llegar a la meta que les ha trazado el generosísimo tigrillo azcárraga, sin importar lo que tengan que hacer.
Lo que reulta curioso de todo esto es que bastantes años después de que fue creado este movimiento que poco tiene de filantrópico y mucho de desplumadero y de evasión de impuestos, han empezado a surgir cuestionamientos de parte de algunos sectores de la sociedad que, por supuesto, son muy mal vistos por la
gente bien que es incapaz de cuestionarse o analizar los verdaderos motivos que hay --por ejemplo-- detrás de una solicitud de calderón para exigir incrementos que beneficiarán a los pobres. Pero ese tipo de cuestiones absurdas son lo cotidiano si recordamos que la pareja presidencial (foxsista) exigía "que se aclarara y se hiciera justicia a las muertas de Juárez" como si no fueran ellos la autoridad responsable de dar respuestas y no de exigir soluciones.
Pues pobres de los pobres y pobres de todos los que estamos en las garras de unos empresarios avorazados. La verdad es que estamos inmersos en una sociedad que poco tiene de solidaria, de verdad solidaria; incapaz de exigir justicia y equidad... y eso lo digo aunque algunos piensen que tengo un espíritu que tiende demasiado al conspiracionismo corporativo. Ni hablar, de lo que se trata es de no donar la dignidad.

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