lunes, 26 de julio de 2010

¡Compañeros diputados!

Por Benedicto Dos Equis


El diputado Amaro Aispitia caminó solemne por el pasillo central del magno recinto de San Lázaro. Con paso solemne y actitud grave subió las escalinatas hasta quedar acomodado en la máxima tribuna del país. Lentamente recorrió las bancadas con la vista, se aclaró la garganta y con una voz que denotaba urgencia exclamo:
-Compañeros diputados, compañeras diputadas, México vive tiempos apremiantes. Momentos dramáticos en los que cual, Jinetes del Apocalipsis modernos, los males que afectan a la República están causando tales estragos en el tejido social que auguran calamidades inimaginables –el diputado Aispitia se detuvo un momento a tomar lo que parecía agua pero que era tequila de su Tierra-. Es por ello que desde esta honorable tribuna propongo la formación de un Gobierno Trigarante

-Será un triunvirato, compañero diputado- señaló un legislador de otro partido.
- Y, ¿hay alguna diferencia? –respondió Aispitia con cierta indignación- por eso estamos en este estado de zozobra; nomás propone uno una solución, y no falta el que busca reflectores en lugar de soluciones… Por favor secretario técnico: mándeme registrar en derechos de autor esta última parte de mis palabras, ya que es un concepto de un virtuosismo subido, y lo digo con modestia. Y no, compañero diputado, no he errado, dije trigarante, e insisto en ello.
-Estimado compañero Aispitia –intervino el Presidente de la Mesa Directiva -si me permite, como se dice coloquialmente y sin intención de faltarle al respeto, a usted y a este recinto, déjeme explicarle que triunvirato es un gobierno de tres cabezas o partidos y trigarante se refiere al famoso Ejército Trigarante de finales de la Independencia de nuestra gloriosa Nación y su nombre significaba que defendía la Religión Católica como única tolerada en la nueva nación, Independencia de México hacia España, y Unión entre los bandos de la guerra.
-Exactamente, señor Presidente de la Mesa Directiva, por eso propongo un Gobierno Trigarante, que se comprometa a acabar con la inseguridad, a acabar con la corrupción y a crear suficientes empleos para toda la población sin trabajo…

Desde la bancada del Harlem del partido de Izquierda Radical Simultánea (denominada así porque a la menor provocación se lanza a una elección simultáneamente aliado con la derecha más rancia) alguien grita:
-¿De cuál fumaste Amaro?
-Aispitia –con flema de la colonia Clavería casi llegando a la doctores, se defiende- de la que me dio su señora ayer en el hotel…
-Compañeros diputados –vuelve a intervenir el Presidente de la Mesa Directiva- favor de mantener el debate a la altura de este recinto y, así, evitar invectivas y, si pueden mentadas de madre así como hacerse la famosa seña y decir ¡mocos!-
-No sea puñal señor Presidente- Interviene una compañerita de Izquierda Radical Simultánea.

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